domingo, 28 de febrero de 2010

28 F en Andalucía. Reflexiones colaterales 2


Echo mano de mis recuerdos y veo a los que fueron mis compañeros en Canal Sur cuando el proyecto comenzaba hace ahora veintiún años. Los estoy viendo ilusionados, con ganas de comerse el mundo, creyéndose a pie juntillas un proyecto audiovisual que iba a suponer un paso memorable en la historia de Andalucía...

Los veo echando horas, con inmensas ganas de trabajar, de aprender, de informar, de contar buenas historias bien grabadas, mejor escritas y todavía mejor montadas.

Los veo salir por las noches tras el informativo satisfechos y orgullosos de formar parte de un equipo que estaba haciendo algo nuevo y muy interesante...

Con sus veinticinco-veintiséis años de edad media los veo bailando, tomando copas, riendo en interminables noches de camaradería y complicidad.

Ahora tienen todos veinte años largos más: ya no salen, ya no ríen, bailan poco y quizás beben pero yo, que procuro seguir saliendo, ya no tropiezo con sus efluvios ni con sus alborozos ni tampoco con sus sanas y memorables cogorzas que esgrimíamos por las esquinas encantados de habernos conocido.

Ahora están tristes, se les ve serios, desanimados, desmotivados, enhebrando un pormenorizado memorial de agravios a los que los escuchamos con el mismo cariño que cuando nos reíamos juntos.

¿Qué les ha pasado?

¿Qué han hecho con ellos?

¿Quién o quiénes los han transformado de implicadísimos profesionales en desmotivados zombies que apelan al horario y al cumplimiento del convenio para marcharse a casa apenas acaba su turno?

¿Cómo es posible tamaño despilfarro de capital humano?

Y lo más llamativo: todo esto les sucede disfrutando de salarios bastante por encima de lo que el mercado está pagando a los profesionales que trabajan en las empresas privadas de la competencia.

Al menos les queda ese alivio. ¿O no?

J.T.

sábado, 27 de febrero de 2010

28 F en Andalucía. Reflexiones colaterales

Ahora que se cumplen los 30 años del referendum andaluz y los 21 del nacimiento de Canal Sur no puedo menos que pararme a reflexionar, sin ánimo de darle la razón a catastrofistas ni apocalípticos, a propósito de cómo se sobredimensionan algunas cosas.

Desconozco las cifras exactas a las que ha llegado la inflación de currantes públicos en consejerías andaluzas, delegaciones de consejerías, direcciones y subdirecciones generales, secretarías técnicas, asesorías, gabinetes y demás ralea.

Sólo sé una cosa: cuando recién nacido Canal Sur mandaba yo un equipo de informativos a, por ejemplo, cubrir una rueda de prensa de Manaute, se podían contar con los dedos de una mano los micrófonos y bolígrafos con cuaderno que acudían a la convocatoria del entonces consejero de agricultura. Cámaras, por supuesto, sólo estaba la nuestra.

Por no contaros cómo era el lugar de la rueda de prensa en cuestión. La de Manaute o cualquier otra. Sentados raramente, porque en muchos casos o no había sillas o no había sitio para las sillas.

Y es que por no existtir, no existían ni los gabinetes de prensa como tales. Bueno. Haber había, pero escaseaban. Y como mucho una persona.

Veintiún años después no hay departamento en la Junta andaluza que no tenga jefe, subjefe de gabinete, asesor, responsable de protocolo, jefe de prensa, segundos, terceros y cuartos de a bordo, becarios, subbecarios y meritorios varios.

Acceder a un consejero andaluz es en algunos casos (depende, claro está, de los talantes) una verdadera carrera de obstáculos.

En el año 1989 me cupo el honor de acompañar a Borbolla a una reunión de la Europa de la regiones que se celebraba en Lyon. La comitiva la formábamos mi compañero el reportero gráfico de Canal Sur, el propio presidente de la Junta y yo. En el vuelo de vuelta de un viaje a Marruecos con Griñán en septiembre del año pasado la comitiva del presidente, en la que también estaba yo, completamos los 50 asientos del avión que nos devolvió a casa. Periodistas éramos unos veinte.

J.T.

viernes, 5 de febrero de 2010

TDT, los cambios que vienen



Nadie tuvo en cuenta las consecuencias del apagón analógico

Esta frase, pronunciada por Jaume Roures, presidente de Mediapró este jueves en Sevilla, la verdad es que me pone los pelos de punta.

¿Quién es ese "nadie"? ¿El gobierno, los operadores, las productoras, los publicistas, todos juntos?

¿Qué significa exactamente que ese tal "nadie" no tuvo en cuenta las consecuencias del apagón? ¿significa que se conocen, o por el contrario, que se desconocen esas consecuencias? Vamos, que nadie tiene ni puta idea de lo que va a pasar ¿Es eso?
Cuando en otro momento de su conferencia en el sevillano club antares el factótum de Mediapró añadió que "nadie puede saber cómo estará el panorama (televisivo) a finales de 2010", es decir, tan sólo dentro de unos meses, intenté traducir: o sea, que ni los espectadores saben qué van a ver ni cómo lo van a ver ni en cuántos sitios lo van a poder ver, ni los que trabajamos en esto sabemos cuántos de nosotros estaremos en las listas del paro antes que acabe el año.

¿O tampoco es eso?



J.T.