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domingo, 17 de julio de 2011

Jaque mate al periodismo impreso


R. Murdoch y su recién detenida mano derecha

La promoción del llamado kiosco digital (posibilidad de consultar decenas de periódicos y revistas en tableta digital por un módico precio) ha coincidido en el tiempo con el descubrimiento de toda la bazofia en la que se mueve el emporio mediático Murdoch y que este domingo ha desembocado en la detención de Rebecca Brooks, mano derecha de ese magnate que cuenta entre sus asesores con un tal José María Aznar González.

Por si el periodismo impreso no andaba ya suficientemente cuestionado aparecen estos días, y a la vez, dos lacerantes rejonazos: los vergonzosos métodos de trabajo de ejecutivos periodísticos sin escrúpulos por un lado y por el otro la irrupción de opciones tecnológicas que ponen en cuestión la necesidad del papel impreso para informarse.

Busco a conciencia, en los periódicos que aún sobreviven, argumentos que justifiquen la necesidad de comprarlos y se me ocurre que parecen empeñados en quitarnos las ganas a los incondicionales que aún insistimos en acudir cada mañana al kiosco.

Lo que cuentan los periódicos es cada vez más previsible y mucho menos interesante. Uno tras otro, busco temas propios por los que interesarme, reportajes, opinión, investigación, y llego hasta las páginas de deportes y televisión si haber encontrado nada.

Hago un segundo repaso. No, no me he equivocado. Temas propios: cero; reportajes: cero; opinión: sesgada; investigación (cuando la hay): inducida y torticera.

La parábola de la debacle la simboliza el turbio asunto Murdoch. Y el reconocimiento del fracaso lo evidencia la promoción del kiosco digital. El papel prensa parece tocado de muerte. Y en cuanto a los contenidos alguien, digo yo, tendría que hacer algo para que tanta tecnología no acabe ahogando lo que es la esencia del periodismo: ir a los sitios, ver lo que pasa y tomar buena nota para contarlo después lo mejor posible.

El periódico de ayer, nos decían en la facultad, sólo sirve para envolver el pescado de hoy. Ya ni eso.

J.T.

viernes, 25 de marzo de 2011

Joly, Cebrián y el futuro de los periódicos


José Joly es un editor andaluz. Su grupo empresarial, el grupo Joly, publica nueve periódicos en Andalucía y un completo e iluminador "Anuario" que dirige el catedrático Francisco Ferraro, padre de Clara, una guapa compañera que en tiempos trabajó conmigo como becaria de producción.

El martes pasado presentaban el último Anuario Andaluz elaborado por el grupo en el "marco incomparable" de las Atarazanas sevillanas. José Joly vende periódicos. Vende papel impreso que distribuye en los quioscos y como tal vendedor espera, y quiere, continuar vendiéndolos por mucho tiempo y por mucho que estén cambiando los tiempos.

Eso es lo que quiero contar aquí, que me gustó la defensa que el presidente del grupo Joly hizo, en su discurso durante la presentación del "Anuario", del periodismo escrito.

No es José Joly un hombre especialmente avezado en materia de discursos -él sabe que no son lo suyo-, pero eso no supuso ningún impedimento para que su mensaje sonara claro y contundente: "No seré yo, vino a decir, quien proclame el fin de la prensa escrita. Entre otras cosas porque es mi negocio y lo pienso defender" con uñas y dientes.

Frente a tantos apocalípticos que van por ahí anunciando el fin del papel impreso, apocalípticos a los que yo quizás podría entender si no pertenecieran a este mismo negocio, me pareció oportuna la proclama de Joly el martes.

Propinó un buen tirón de orejas a prebostes como Juan Luis Cebrián o Javier Moreno quienes, en sus últimas comparecencias públicas y a pesar de representar a un diario de tanta enjundia como "El País", parecen empeñados en convencernos a todos de que el negocio de la prensa escrita se va al carajo y además ya mismo.

Probablemente se vaya a tomar viento, queridos agoreros, pero... en traducción libre que me permito hacer del mensaje de José Joly: ¿Por qué nos empeñamos nosotros mismos en vaticinar la catástrofe para un panorama de medios que, en el peor de los casos y por mucho que avancen las nuevas tecnologías, todavía está por ver cómo evolucionará?

J.T.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Quiero saber qué está pasando ahora en Túnez y en Egipto

 Túnez, diciembre 2010


Egipto, enero 2011

Rastreo mis periódicos y revistas internacionales de cabecera -de la prensa española ni hablo- y me las veo y me las deseo para encontrar alguna noticia de Túnez o Egipto.

Las vicisitudes de los dos países que tuvieron en vilo al mundo desde mitad de diciembre del año pasado y durante los primeros cuarenta días de dos mil once han desaparecido de la faz informativa cuando aún no hemos consumido siquiera el primer trimestre del año.

Ya no son carne de apertura. Ahora les toca el turno a Japón (cada vez menos, por cierto), Yemen y sobre todo Libia, donde parece que vamos a tener carnaza unas semanitas como mínimo. Hasta ahí de acuerdo (no con lo de la carnaza, sino con lo de la apertura). Pero ¿de verdad que no es posible encontrarles un hueco a Túnez o Egipto en ningún planillo ni en ninguna escaleta?

Los llamados informativos de televisión, que cada vez hacen menos honor a su nombre, se frotan las manos: bombas, sangre, muertos, un lunático que divide a los que se alían contra él... ¡qué chollo, Libia!.

En este contexto, claro, hablar de Túnez o Egipto casi suena a libro de texto. No es posible (bueno, posible por lo que se ve sí es) que quienes estamos interesados en seguir cómo van las cosas en los dos países donde prendió la mecha de la contestación frente a los sátrapas lo tengamos tan difícil.

Nos hemos enterado que se ha celebrado un referéndum en Egipto para aprobar el proceso de reformas políticas porque han agredido al nobel El Baradei. Y en cuanto a Túnez como el 24 de julio, fecha anunciada para celebrar elecciones, está todavía tan lejos pues nada, ni palabra del proceso de transformación en una sociedad que, cuando se puso a la faena, en menos de un mes consiguió echar del pais a quien lo había tenido tiranizado durante casi treinta años.

Qué voracidad, qué velocidad, qué dificultad para repasar lo que ha ocurrido hace apenas dos meses, para digerirlo, para entenderlo... Para entenderlo y seguir de cerca cómo van las cosas en los dos primeros países del mundo árabe que, con su determinación, obligaron a sus gobernantes a huir y  pusieron en marcha una imparable dinámica de indiscutible importancia histórica.

J.T.

jueves, 12 de agosto de 2010

La caverna, a sus anchas



Acaparan los digitales en Internet, colonizan las autonomías en las que gobierna la derecha disfrutando de jugosas licencias para difundir sus exasperados mensajes, ganan por goleada en número de radios y periódicos afectos…. El discurso fascistoide o directamente fascista abunda cada vez más en los medios de comunicación ya sean los de toda la vida, ya sean hijos de las nuevas tecnologías.

La verdad es que yo daría cualquier cosa por tomármelo como mi querido jefe José María Izquierdo: con el sentido del humor y el arte de fino estilista con que lo hace a la hora de clavarles el aguijón analizando, con la retranca que le caracteriza, aquellas frikadas que perpetran a diario estos ultramontanos en los innumerables medios que tienen a su disposición.

Pero mucho me temo que mi querido Josemari es la voz que clama en el desierto porque los fachas lo acaparan prácticamente todo: a radios, periódicos, e internet hay que sumarle ahora la tdt, inundada de emisoras con un mensaje tan retrógrado y reaccionario que te retrotrae a aquella etapa de la transición en la que periódicos como “El Alcázar” o “El Imparcial”, de vocación directamente golpista, nos ponían los pelos de punta a diario cuando veíamos sus portadas en el quiosco.



A veces me tengo que frotar los ojos y sacudirme los oídos para creerme que lo que veo y oigo en emisoras como intereconomía, veo7, cope televisión, estv y algunas otras de la misma calaña, no es estricta y exclusivamente producto de mi imaginación. Me cuesta mucho asumir, la verdad, que lo que sueltan por sus boquitas lo piensan de verdad.



Los de la derecha más dura, y eso que lo tienen todo –menos el boletín oficial del estado, eso es verdad, al menos de momento- están desaforaos, desmelenaos, deslenguaos…. Desataos, vamos. Y los otros sin espabilar, con todas sus miserias al aire perdiendo el tiempo con peleas para ver a quién ponen de candidato en Madrid o en Guadalajara, ¿serán capullos?

Miedo me da el otoño, el invierno y la primavera que nos esperan… Con toda la caverna mediática ladrando mañana, tarde y noche, la crisis aplastándonos y las elecciones municipales a la vuelta de la esquina.

J.T.