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martes, 23 de marzo de 2010

Una mentira que alimenta

Los ojos no salen en la tele ni en las fotos como son al natural. Toda mirada transmite cara a cara matices que las máquinas, por muy sofisticadas que sean, no acaban de captar.

Para acercarse al mensaje de los ojos de un poderoso creo que es imprescindible tenerlo cerca, seguir el recorrido de sus pupilas sin pátinas ni difusores, mirarlo tú también aunque tus ojos y los suyos sólo se crucen unos instantes.




Los ojos de Zapatero en su comparecencia tras el consejo de ministros celebrado en Sevilla el viernes 19 no tenían nada que ver con la expresión de esta foto de hace algunos años. El otro día en Sevilla transmitían prepotencia, incomodidad... contrariedad ante las mismas preguntas que hace aún escasos meses él mismo animaba a formular.

Ahora ya no. Ahora le molestan. Las preguntas.

El síndrome de la Moncloa comienza a hacer sus efectos en esos ojos azules que tantos votos ganaron en su día. Me acordé de Octavio Paz cuando escribió que los ojos son "una mentira que alimenta".




Otros ojos que al natural hablan más y distinto a lo que transmite la foto oficial que coloco aquí son los de José Antonio Griñán.

En su primera comparecencia tras el tajante lavado de cara que le ha propinado a su equipo de consejeros, los ojos de Griñán no estaban animados este martes en la sala de la Cartuja sevillana donde atendió a la prensa: hace menos de dos semanas que ganó un congreso con el 99,8 por ciento de los votos, ha conseguido componer un gabinete casi a su imagen y semejanza, es el rey del mambo en Andalucía pero sus ojos... me parecieron tristes.

Como si se estuviera preguntando constantemente a sí mismo: ¿pero quién me habrá mandado a mí meterme en este follón?

Y entonces me acordé de Baudelaire cuando se preguntaba:

"De aquellos ojos fervientes, ¿que ha quedado?"



J.T.

lunes, 12 de octubre de 2009

Crónicas marroquíes: 4. Primera feria Expo Andalucía Marruecos



Doscientos empresarios andaluces han dado el paso.
Han decidido enseñar sus productos en Marruecos y decirle a nuestros vecinos: Queremos compraros más y que nos compréis más vosotros también. Es más, ¿queréis que hagamos cosas juntos?

Así que se liaron la manta a la cabeza y montaron una feria en Casablanca a primeros de este mes: La primera feria Expo Andalucía Marruecos, con dos centenares de stands y el presidente de la Junta allí para cortar la cinta que inauguraba el acontecimiento.




Bien. Buen rollo. Pero... ¿no son estos los mismos empresarios marroquíes que amenazan con sus tomates buena parte de la producción que muchos agricultores andaluces venden en la Unión Europea?

¿No es desde este país desde donde Telefónica y otras muchas empresas gestionan servicios de atención al cliente como el 1004 porque la mano de obra de los Mohamed y las Fátimas que se identifican por teléfono diciendo "hola, les atiende Pedro, hola les atiende Ana" cobran la cuarta parte que si contestaran desde suelo español?

¿No son estos los mismos que hasta antes de ayer nos estaban tocando permanentemente las narices con el asunto de la pesca?.


No digo yo que empeños como la Expo Andalucía Marruecos, cuyas instalaciones pude recorrer con otros compañeros periodistas andaluces, haya que evitarlos.
Lo que digo es que no me creo que la asociación sea muy factible porque las asociaciones suelen hacerse partiendo, si no de posiciones, sí por lo menos de planteamientos y actitudes similares. Lo que no es el caso.

Cooperamos, es verdad, porque a la fuerza ahorcan. Pero de ahí a funcionar en plan socios, como preconiza y desea el gobierno andaluz, yo francamente lo veo lejos. Por no decir muy difícil. Ojalá me equivoque.

J.T.

viernes, 9 de octubre de 2009

Crónicas marroquíes: 3. Alhucemas



En Alhucemas hay escuelas y hospitales en los que la Junta de Andalucía pone dinero. Acompañé a Griñán en la primera visita que, desde que existen las autonomías, un presidente andaluz ha hecho a esta provincia marroquí con tan profundas reminiscencias españolas.





En el norte y el este de Marruecos hay en marcha varios proyectos cofinanciados para construir doce centros de educación de menores. A cien menores por centro, mil doscientos en total.



Menores desarraigados, chicos y chicas de familias desestructuradas, carne de cañón en definitiva que si no son ayudados ahora, se convertirán apenas crezcan o sin crecer siquiera en delincuentes. O llegará el día en que se aventuren en una destartalada patera y se jueguen la vida buscando un futuro mejor en este lado del Estrecho.



Nos dejamos los andaluces más de dos millones de euros en este empeño: Noble empeño, vive dios, buscar soluciones al drama de las pateras propugnando medidas de prevención y ayuda en el lugar donde está el origen del problema.

Nada que objetar. Humanitariamente hablando chapeau, ok.
Pero me vais a permitir una observación: si no me han informado mal durante mi estancia en Marruecos estos días pasados, sólo el mantenimiento de los palacios que el rey de nuestro vecino país tiene en Rabat cuesta un millón de euros diario.



J.T.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Crónicas marroquíes: 1. La cámara de televisión, ese artefacto diabólico



Adivina adivinanza: ¿en qué país cercano tenemos los periodistas problemas de manera sistemática en la frontera, problemas que se agravan soberanamente cuando llevas una cámara de televisión?

Adivina adivinanza: ¿en qué país cercano pensamos todos cuando algún compañero de oficio te cuenta que en un viaje lo paró la policía en la carretera sin razón aparente hasta que pagaron una "multa", o que consiguió dejar de perder tiempo en la aduana cuando metió cincuenta euros en el pasaporte?

Adivina adivinanza: ¿en qué país cercano nos gusta pasar unos días de vacaciones porque sus gentes y sus paisajes merecen la pena pero cuando acabamos yendo los problemas de aduanas, de fronteras, de policía, nos hacen jurar en arameo que nunca nos volverán a ver el pelo por allí?

- Esta vez no pasará nada, hombre, me decía un compañero de aventura el otro día. ¿No ves que vamos a cubrir la visita oficial del presidente de la Junta de Andalucía a Marruecos?. Si va a entrevistarse con el primer ministro Abbas El Fassi, con el ministro del interior, con los presidentes de las cámaras... Y nosotros somos ¡sus acompañantes!


José Antonio Griñan y Abbas El Fassi el 28 de septiembre en Rabat

Pues ni así. Los periodistas que acompañábamos a José Antonio Griñán llegamos al aeropuerto de Casablanca desde Sevilla vía Madrid y todo parecía ir bien hasta que le tocó el turno a Javier, el compañero reportero gráfico de Canal Sur Televisión. Apenas los polis de la aduana vieron la cámara empezaron los problemas: Faltaba -mira por dónde- un papel. Siempre les falta un papel.

Os aseguro que Javier y Carmen llevaban todo lo reglamentario. No en vano se trata de la televisión autonómica, donde el aspecto burocrático se cuida al máximo. Estamos hablando de la cadena que de manera institucional sigue siempre al presidente.

Pues nada, faltaba un papel. Era domingo por la noche y tuvo que intervenir la embajada, la delegación en Rabat del canal, la comitiva oficial de Griñán... Aún así, que Javier y sus compañeros pasaran la aduana con la cámara costó varias horas.



¿Dónde está el buen rollo, dónde están las excelentes relaciones de vecindad que tanto ponderamos y con las que tanto se nos llena la boca cuando vamos de políticamente correctos?

¿Cómo es posible que solucionar un problema con un policía se siga llamando cien o doscientos euros?

Por cierto, otros compañeros que llegaron al día siguiente para cubrir la primera feria Expo Andalucía Marruecos se vieron obligados a dejar la cámara en el aeropuerto de Casablanca hasta el regreso a España. No pudieron hacer su trabajo. Desconozco si recurrieron a lo de los doscientos euros.


J.T.